El valor de expresar nuestros sentimientos no se compara con
nada. A veces andamos por la vida pensando en solucionar problemas y no en
construir relaciones fuertes y duraderas con quienes son capaces de dar la vida
misma por nosotros.
Esto nos debe recordar al valor de los momentos en familia y
con los amigos, momentos que regocijan nuestras almas y que van más allá de lo
tangible.
Nunca es tarde para construir una personalidad sólida y
proyectarla al mundo mediante gestos amables con los demás. Cuenta una antigua
historia que Alejandro Magno solicitó le sepultaran de tal manera que sus manos
fuesen visibles al mundo, para que el resto se diera cuenta de que sus manos
estaban vacías, que no es posible llevarnos lo material y que es mejor pensar
en construir una buena personalidad, nada que sea reprochable ante los ojos de
Dios.
Definitivamente, si somos personas con valores y seguros de
nosotros mismos, nos animaremos a darles valor a quienes nos rodean.
Expresa lo mejor de ti a tus familiares y amigos, ¡haz tu
mayor esfuerzo y deja que tu alma se regocije!
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